REVISTA SUPER POP

Elio González

Te cuenta los secretos de la serie.

Quedar con él ha sido una de nuestras misiones más difíciles ¡y arriesgadas! Difícil porque su agenda está más llena que el senado de Starwars; y arriesgada, porque en cuanto te mira con esos ojitos… ¡¡¡es imposible no enamorarse de él!!!

No te exageramos para nada. Desde que entró en Aquí no hay quien viva, Elio lleva una vida… Bueno, ¡es que no tiene vida! Los guiones le llegan el día antes de rodar, ¡y así no hay quien ha quien haga planes! Nunca sabe lo que hará al día siguiente, pero… en Súper Pop algo nos decía que conocerle “in person” iba a valer la pena. Así que nos convertimos en su sombra unos cuantos días y, al menor descuido, lo pillamos en su día libre ¡armadas con grabadora! ¡Y flipamos en colores! Es súper enrollado, encantador, simpático, dulce, y está para comérselo. ¿Quieres un trocito?

Elio, estamos intrigadísimas, ¿te pareces a Pablo?
-Bueno, nos parecemos en que somos muy independientes. Pablo lo es, pero porque no le queda otro remedio. Yo nací independiente, no me gusta que me digan lo que tengo que hacer y sí buscarme yo un poco las vueltas. Pero Pablo quizás ha sido a la fuerza, porque se ha visto metido en una familia que no tiene ni pies ni cabeza y, como tiene que asumirlo, saca su lado más egoísta. ¡Y acaba yendo un poco a su bola!

¿Con quién has conectado más de tus compañeros?
-Con todos me llevo muy bien, siempre hay muchas risas, pero quizás con Juan Díaz (Álex), porque también hemos coincidido más en los rodajes. Al hacer de mi hermano, tenemos más secuencias conjuntas. Además, a Juan ya lo conocía de “El corazón del guerrero”. Recuerdo que cuando nos vimos, le dije: “¡Ey, que vamos a trabaja en la serie de hermanos!” y ya nos abrazamos…

¿Es tu mejor amigo dentro de la serie?
-Sí, sí, es en el que más confío. Le cuento todos mis secretillos y esas cosas. Entre toma y toma, nos vamos a tomar algo a la cafetería y empezamos: “¿Sabes lo que he hecho este finde?”. Vamos, lo típico…

En la serie fijo que hay un buen rollo alucinante, ¿no?
-Es que tú imagínate una serie en la que se trabaja al ritmo al que estamos trabajando. Si hubiese mal rollo… Pero el equipo es maravilloso, desde el electricista, a la gente de atrezo, el vestuario… Somos como una gran familia, porque todos nos llevamos muy bien, y eso es lo que hace que la serie quede tan bien, ¡porque está todo el mundo muy animado!

Sí, se nota a la legua…
-Sí, sí, pasa en todos los trabajos. Si hay buen rollo, el trabajo sale. Se trabaja con mucha generosidad: “Oye, que se ha puesto nervioso”, “Oye, que el foco no funciona”… A lo mejor en otro trabajo ya están las malas caras, pero aquí es “Venga, que no pasa nada, todos para arriba que hay que sacar esto”. Hay muy buen rollo y eso se nota.

¡Lluvia de risas!

Cuéntanos algo divertido que os haya pasado en el rodaje…
-¡Es que todos los días hay algo! Ayer mismo tenía una secuencia con Santiago Ramos. Yo estaba sentado en el suelo del salón de mi casa, del 2ºB, y todo estaba vacío. Estoy con un camping gas y un cazo calentándome la leche, me ponen un brick pata que haga la acción y tal, pero Santiago entra antes por la puerta, empezamos el diálogo y nada, que no se abre el brick…

¡¡¡Menuda faena!!!
-Espera, espera… En los ensayos tenía el camping gas apagado, pero no en la primera toma qué hicimos grabándola. Nos teníamos que meter corriendo en el armario porque venían los vecinos. Hacíamos como de ocupas y no nos tenían que ver. Y yo recogía los sacos de dormir que teníamos ahí, y me iba corriendo hacía el armario. Santiago, en vez de ayudarme, va y coge el cazo del lado por el que estaba hirviendo y…¡es que sí me acuerdo, me río! Nos metimos dentro del armario y pilla el cazo y dice: “¡Hostiaaaaa!” y empieza a darse con todos los armarios. ¡Yo no podía aguantarme la risa!

¿Y cómo lo salvastes?
-Uf, en esos momentos me decía a mí mismo: ”¡Respira hondo!”. ¡Pero ni concentración ni nada, después de verle la cara! Pobrecillo, el cazo tendría que estar hirviendo y nada, ya por los suelos. Se quemó la mano, y yo tenía que decir una frase luego: “Hostia, no nos han pillado de milagro”, y no podía de la risa, ¡je, je, je!

¿Cuál ha sido la escena que más te ha costado rodar?
-Una muy durilla fue un día que hacía mogollón de frío. Las cañerías estaban congeladas, no había agua, el restaurante llevaba allí con los platos sin lavar mogollón de tiempo porque se había congelado todo. Y Sofía y yo teníamos una secuencia en la que estábamos en la ducha y Juan Cuesta, el padre de Natalia, nos pillaba allí y con eso se cerraba el capítulo…

Pero no teníais agua, ¿no?
-Nos tenían que echar botellitas de agua mineral, y las calentaban en el microondas porque no había otra manera ¡y hacía un frío increíble! ¡No acabamos con una pulmonía de milagro! Y a veces oías: “No la damos por buena, tenéis que repetir la secuencia”, y los dos congelados, en ropa interior… ¡Fatal!

Y una diver…
-En las juntas de vecinos, te partes por cualquier cosa, al ser tantos actores… Fernando Tejero que se pone a cantar o a hacer de las suyas…

¿Trabajáis toda la semana?
-De lunes a sábado, y si hay que trabajar algún domingo, también se trabaja. Es que vamos un poco mal de tiempo. La gente me pregunta qué va a pasar en el próximo capítulo, pero ¡no lo sabe nadie! Es imposible.

Y entonces el guión…
-¡Ni está escrito! A mí me llaman a las diez de la noche y me dicen: “Elio, te hemos mandado un guión por Internet. ¡Te recogemos a las 7 de la mañana!”.

Natalia – Su chica.
“Sofía es un encanto, es un placer trabajar con ella. Lo que pasa es que ahora, con la trama que tenemos, no sé si seguimos juntos o no. Es una incógnita. Hasta que no se escriba, no se sabe nada. Es súper dulce, y una chica muy generosa a la hora de trabajar. Es genial”.

Álex – Su hermano.
Elio tiene una relación muy especial con Juan Díaz, su hermano en la serie, y es que se conocían de antes de entrar en la serie… “Gracias a Aquí no hay quien viva, nos hemos hecho muy amigos y nos pasamos el día hablando de nuestras cosas”, dice súper picarón…

Lucía – Su sueño.
“Es muy divertido que te enrollen con otros personajes”, dice Elio, que flipó cuando, de repente, los guionistas le prepararon un rollete con María Adanes: “Lucía, por darle celos a su novio, me tiraba los trastos, y yo me lo creí del todo y dejé a Natalia. Fue muy guay”, dice.

Andrés – Su padre.
Elio se lleva genial con todo el equipo y ahora que le tocan tantas escenas con Santiago Ramos, está muy unido a él: “Santiago es estupendo para mí. Me da un montón de consejos y es un tío con una experiencia increíble. ¡Es uno de los mejores actores que he visto!”, comenta.